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Venezuela: el verdadero socialismo

By On mayo 10,17

Mientras la economía y la sociedad venezolana se resquebrajan, los partidarios del socialismo buscan desligarse.

Venezuela está sumida en el caos. Las imágenes que llegan desde el país caribeño son de una convulsión social inocultable. Al mismo tiempo, el gobierno radicaliza su postura, confirmando cada vez más su carácter de dictadura.

En términos económicos, la situación es verdaderamente delicada. La inflación superará el 700% anual este año, la brecha entre el dólar oficial y el del mercado paralelo es de 49.000%, las reservas internacionales cayeron USD 20.000 millones en los últimos 4 años, la escasez afecta a todas las clases sociales y la producción nacional se derrumba.

El resultado es el éxodo de los venezolanos que pueden ahorrar para comprar un pasaje de avión. En España y Estados Unidos, los venezolanos son la primera nacionalidad en pedir asilo, por encima de países que atraviesan guerras como Siria.

¿Qué pasó con Venezuela que terminó así? En realidad, por más que a algunos les cueste aceptarlo, lo que sucedió es que se llevó a cabo a pie juntillas el proyecto socialista. El “Socialismo del Siglo XXI”, que inauguró Chávez a principios de la década del 2000, terminó siendo exactamente igual al socialismo del siglo XX. Las consecuencias han sido idénticas: exilio, autoritarismo y pobreza.

Muchos intelectuales buscan permanentemente desligar al socialismo de lo que sucede en Venezuela. Profesores marxistas en Argentina han llegado a decir que Venezuela es una economía capitalista, que combina “capitalismo estatal y capitalismo privado”. ¿Qué querrá decir eso? Por ahora es un misterio.

Otros intelectuales suelen indicar que lo de Venezuela no es el verdadero socialismo, sino que éste debe encontrarse en los países nórdicos como Dinamarca, Suecia o Noruega. Este argumento es falso, puesto que estas economías, si bien tienen altos gasto público y presión tributaria, están lejos del socialismo. Dinamarca y Suecia, por ejemplo, se ubican en los puestos 17 y 19 en el ránking de libertad económica de la Fundación Heritage, que analiza nada menos que 186 países. ¿De qué socialismo hablan?

El verdadero socialismo es el venezolano. Es allí donde la intervención del estado en la economía es omnipresente y nada puede hacerse sin consultar con la burocracia central planificadora. En la Venezuela socialista, la planificación estatal es tan extensiva, que el resultado inevitable es el caos y el autoritarismo.

Quien bien explicaba esta situación era el economista austriaco Ludwig von Mises. En el epílogo de su monumental obra “Socialismo”, Mises diferenciaba el socialismo de tipo soviético del socialismo de tipo alemán.

En el primer caso, la revolución armada tomaba el poder y el estado se hacía cargo completamente del aparato productivo. El “proletariado”, tal como quería Marx, se hacía dueño del estado y de los medios de producción, y toda decisión económica pasaba al área gubernamental.

El socialismo de tipo alemán, si bien  en apariencia era distinto, en esencia era exactamente igual. Incluso cuando la propiedad de los medios de producción quedara en manos de los capitalistas, lo cierto es que el estado controlaba todas las decisiones económicas, por medio de decretos, regulaciones y gasto público.

La explicación de Mises sobre  el socialismo alemán sorprende por su vigencia y aplicación a la realidad de la Venezuela actual. Desde su punto de vista, cuando los gobiernos generan inflación e imponen controles de precios,  ingresan en un camino donde el intervencionismo crece inevitablemente.

Al controlar los precios de un bien, aparece la escasez de ese producto. Para “resolver” ese nuevo problema, el gobierno decide controlar los precios de los insumos, generando ahora un faltante en esa área de la economía. Finalmente, como no dan marcha atrás, el gobierno pasa a controlar cada vez más y más áreas.

Al llegar a este punto, el socialismo queda instalado. Según Mises:

Cuando se alcanza este estado de control completo de los negocios, la economía de mercado se ha visto reemplazada por un sistema de economía planificada, por socialismo. Por supuesto, no es el socialismo de gestión directa de toda fábrica por el estado, como en Rusia, sino el socialismo del patrón alemán o nazi.

Venezuela combina ambos casos. Las expropiaciones de Chávez y Maduro traspasaron gran cantidad de los medios de producción a manos estatales. Además, de acuerdo con el centro de estudios CEDICE, en 2015 se decretó el cierre de nada menos que 28.000 empresas, mientras que otras 13.900 fueron multadas por el gobierno. El resto de los establecimientos está acosado por la inflación y los controles. En los últimos 10 años, cerraron sus puertas 500.000 empresas.

El socialismo, tal como se verifica en Venezuela, invade todos los aspectos de la libertad económica. Cuando los afectados buscan defenderse, entonces el gobierno acude a la represión, conculcando nuevas libertades. En el camino, la sociedad toda se empobrece.

Venezuela es hija del socialismo. Los resultados nefastos de su implantación no deben adjudicarse a los delirios de Maduro. El problema es el sistema.

3 Comments

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    Sergio Gomzalez

    11 mayo, 2017

    ¿Que me importa Venezuela?. Muy poco. Que se estrellen contra el muro; asi evolucionan. Propones una idea un poco enlatada sobre el socialismo. El cual no es un sistema aislado de otros. Liberalismo; socialismo; comunismo; todos confluyen entre si. Capitalismo estatal es aquel donde el estado se convierte en un negocio y obtiene ganancias. ¿porque el estado no podria rendir beneficios y obtener ganancias?. Podrian bajarse los impuestos o directamente no cobrarlos. Total; los ingresos estan en los negocios que haga el estado ¿ Porque no convivir y coexistir lo privado-publico con lo estatal-publico?. Si la idea central; esta en lograr el equilibrio positivo; lo cual siendo economista sabras a lo que me refiero. El problema es el hombre; y aquellos que se consideran docrtrinas vivientes como chavez; castro; trump; o como “se considero” a si mismo….jesus de nazaret. Pero¡ Libertad; Ivan; ¡¡¡¡ Libertad !!!!!. Buen jueves de negocios !

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      Federico

      18 mayo, 2017

      Sergio, una empresa propiedad del estado o de los trabajadores es intrínsecamente ineficiente, porque los dueños (gobernantes, trabajadores, etc) van pasando y perdiendo su parte en las acciones de las empresas, mientras que la empresa queda.
      Una empresa privada puede tomar decisiones a 30 años de plazo, mientras que una pública no, ya que el accionista de la privada puede vender sus acciones que tienen en su precio incluido el valor de esa decisión que tomó. En cambio, en la pública simplemente cuando el gobernante se va o el trabajador renuncia pierde sus acciones, por lo que buscará maximizar su beneficio en ese tiempo, dejando a la empresa con una mala decisión de largo plazo. Es muy difícil de explicar pero es así.

      Ejemplo: Una cooperativa decide la compra de una máquina por 10.000.000, que le da ganancias extra por 500.000 anuales durante su vida útil, 10 años, mientras que tienen que pagar 350.000 anuales por el préstamo. Durante los 10 años que la máquina funcione van a tener una ganancia de 150.000. Los dueños trabajadores aceptarían el negocio porque suponen que en 10 años van a estar fuera de la empresa, mientras que la empresa queda pagando 20 años una deuda de 350.000 por año.
      Ejemplo 2: En empresas estatales, las cupulas directivas designadas por el poder político van a preferir tomar decisiones que maximicen sus ganancias en periodos de 4 años maximo y después se van.

      Acá hay un paper más o menos relacionado con eso:
      http://www.eseade.edu.ar/files/Libertas/6_7_Pejovich%20-%20Porque%20las%20empresas%20manejadas.pdf

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    hugo jose garavelli

    12 mayo, 2017

    Lamentablemente, no creo que la caída de Maduro ya mejore las cosas en Venezuela. Los cambios han sido irreversibles, y la oposición es también socialista aunque mas moderada. En peronismo cayo en 1955, pero el estado creado por el peronismo casi no se toco. Si bien ceso el desabastecimiento permanente, la inflación creció y el control estatal se mantuvo. Y hoy estamos igual y con un estado que ha crecido mas con el PRO que con los mismos kirchneristas.

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